Las Rutinas en la Infancia

Las Rutinas en la Infancia

Durante toda la infancia los niños son cada vez más partícipes del día a día del hogar. A veces, nos ayudan a preparar la tarta para el cumpleaños de algún familiar, en otras ocasiones son conscientes de que mamá o papá se han equivocado con el uniforme porque le toca educación física ese día y saben lo que habrá de cenar los viernes. De alguna manera, se crean rutinas familiares de forma natural que guían el comportamiento de estos niños. 

Organizar el día a día en base a rutinas aumenta la confianza y la seguridad de los niños, les ayuda a predecir las cosas que pasarán en un futuro próximo. De esta manera, se reduce la incertidumbre, la ansiedad y el estrés, mejorando, a su vez, el comportamiento de los niños. Está comprobado que las rutinas están relacionadas con el desarrollo socioemocional, el desarrollo del lenguaje, y el rendimiento académico.

¿Qué debo tener en cuenta a la hora de poner en marcha una rutina para mi familia? 

Las rutinas deben establecerse en base a actividades que se repiten siempre en los mismos horarios, como la hora de la comida o los días en los que habitualmente se hace la compra. Una rutina familiar en un hogar donde haya un bebé podría organizarse teniendo en cuenta las horas aproximadas de los biberones, mientras que familias en las que los niños ya van al colegio y tienen actividades extraescolares, tendrá en cuenta esos horarios para organizarse mejor.  

Las rutinas no son solo una forma de organizar los quehaceres, sino de asegurar que tú y tus hijos tengan tiempo para todo, incluso para jugar. Esto hará que las relaciones familiares florezcan.

¿Qué tres rutinas puedo poner en práctica con mi familia hoy mismo?

  1. Cena en familia. Es el momento ideal de compartir cómo nos ha ido el día, qué cosas nos han gustado, cómo nos hemos sentido, lo que ha ocurrido en el trabajo, en el patio del colegio, o qué cosas van a ocurrir en el fin de semana. De esta forma los niños no sólo se sentirán integrados en la familia, sino que también les servirá para desarrollar su lenguaje y comunicación. Además, se creará un ambiente de confianza entre los miembros de la familia, que permitirá a tu hijo/a expresarse con libertad y compartir su vida contigo. 
  2. Dedicar unos minutos antes de ir a dormir para leer un cuento acurrucados en la cama mejorará la capacidad lectora del niño y también hará que los niños, a través de sus emociones, vean la lectura como una actividad que disfrutan. Una vez creada esa conexión emocional, los niños serán más propensos a inferir esta actividad a otros ambientes, como la escuela.
  3. La hora del juego. A veces olvidamos que la forma en la que los niños aprenden más, es jugando. Actividades como el Juego Simbólico desarrollan las habilidades sociales, la inteligencia emocional y la empatía en los niños. No debe faltar en tu rutina una hora en la que los peques puedan jugar, solos o acompañados, a lo que ellos prefieran.

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